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lunes, 16 de marzo de 2015

Parejito

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Un entrenador puede darle al jugador todas las herramientas para achicar lo más posible el margen de error durante un partido. Puede mostrarle dónde debe moverse, qué marca tomar, cómo penetrar la defensa rival o hasta preparar jugadas en la semana. Pero cuando los rendimientos individuales son tan bajos como los que mostró Vélez hoy –a tal punto de errar pases casi que a un metro-, esto excede cualquier tipo de análisis. Un arquero dubitativo, una defensa con errores infantiles, un mediocampo parejo (todas a los contrarios) y dos delanteros que quedaron muy aislados. Todo eso describe lo mal que la pasó el “Fortín” en el Centenario.

Quilmes fue amo y señor desde un principio del partido. Con Gómez que volvió loco a Grillo –nunca ayudado por Cabral- y un Buonanotte que volvió a hacer gala de su jerarquía en todas las que tocó. Braña, zorro viejo, vivo y más vigente que nunca y dos delanteros que nunca se rindieron. Quilmes fue solidario, efectivo y ejecutó al pie de la letra el plan delineado por Julio Falcioni. El “Cervecero” fue un equipo.

Por el lado de Vélez, todo mal. Somoza jugó su peor partido desde la vuelta, Romero sólo conectó dos pases punzantes y Cabral todavía está esperando el micro que lo pase a buscar por la Villa Olímpica, porque por el sur ni apareció. La muestra de esto la dio el propio Russo, que en el entretiempo sacó a dos de los recién mencionados para meter a Cáseres y Asad. Con ellos en cancha, el “Fortín” metió el gol y tuvo 10 minutos furiosos en los que parecía que la victoria podía llegar. ¿Qué pasó? Cáseres a los 15 del complemento fundió vela, se ahogó y no pudo aparecer más. Asad que algo había insinuado, fue siendo devorado por Braña y Somoza, lejos de mejorar su imagen, siguió dándole todas las pelotas a los contrarios.

Vélez careció de juego interior debido a que sus volantes tuvieron todos una paupérrima tarde, no pudo abrir la cancha debido a la falta de jugadores rápidos aptos para ello. Grillo es puro corazón, pero no tiene condiciones de lateral sino de central, Cubero no puede hacer todo el recorrido y Rolón (el único desequilibrante) todo no puede hacerlo solo. Párrafo aparte para Milton, que fue centrodelantero, wing y hasta enganche. Caraglio deja todo lo que tiene y más por un equipo que hoy no pudo abastecerlo, al igual que Pavone que peleó todas pero no tuvo un mano a mano limpio.

Estos partidos no son de esos en los que hay que hacer borrón y cuenta nueva. Vélez debe tomar nota de lo sucedido y corregir rápido para el partido que viene. Con el panorama que se pintó hoy, lejos está de los puestos altos de la tabla, pero también hubo otro Vélez en las primeras fechas. Como lo dijo el propio DT, el equipo tendrá vaivenes hasta encontrar su propio estilo y eso incluirá seguramente muchos cambios de nombres en el medio. Cambios que se imponen inmediatamente para el próximo partido si las aspiraciones son de no perderle pisada a los de arriba.

lunes, 2 de marzo de 2015

Este es el camino

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El deber en casa estaba cumplido. Viajábamos a Rosario con puntaje perfecto y la clara idea de no perder. Esa es la cuestión. Puede gustar más o menos, pero este Vélez tiene una idea dentro y fuera de la cancha.

Desde la asunción de Russo, el equipo viene mostrando una coherencia que, hasta ahora, se mantuvo en todos los encuentros. Claro que de local no va a ser lo mismo que de visitante y que Aldosivi no es Newell’s. Y de eso se trata la cosa. De saber sacarle el mayor rédito a cada circunstancia y de adaptarse a lo que el momento, el equipo o el partido pidan.

Adaptarse es que juegue Grillo en lugar de Jerez algún encuentro, o que (si vas a una cancha como la de Newells) salgas más cauteloso que las dos jornadas anteriores de local. La idea madre está. Hay que mejorarla, pero está. A Vélez nadie va a llevárselo por encima y eso, en gran parte, es mérito del entrenador que está de a poco forjando un equipo que va a ser duro en todos lados. Hoy, con sus limitaciones, Vélez saldrá a buscar de local y de visitante, dependiendo del rival y las circunstancias, se verá.

El punto obtenido en el Coloso es más que importante. En el pequeño balance de estas tres jornadas encontramos sólo un gol en contra, una defensa que cada vez se afianza más, un medio que tiene corte pero le falta juego y dos delanteros que se matan por conseguir alguna situación. Si a esta fórmula le sumamos a Correa, puede salir algo interesante. Hoy Vélez no está para llenar los ojos de nadie, pero si para que sus palmas aplaudan y mucho. Porque si algo no le va a faltar a este equipo es actitud y laburo. Y eso señores, guste más o menos, es mucho mérito del entrenador.

Si de nombres propios hablamos, Pellerano cada vez está más parecido al del 2006. Hoy la rompió toda. No perdió un mano a mano, de arriba fue impasable y hasta se animó a salir un par de veces. En el balance, el más parejito del equipo. Pavone y Caraglio, con todo el sacrificio que aportan, vienen un escaloncito debajo de “Fofi”.

Van tres fechas y todavía no está permitido darle rienda suelta a la ilusión, pero si ábrale un poquito la puerta y que asome. Vélez no va a arrasar nunca, con nadie. Pero si va a ser un equipo molesto, duro y bien laburado que en cuanto cometas el mínimo error no va a perdonarte. Hay menos juego, pero el sacrificio dice otra vez presente por Liniers, como su historia lo marcó siempre. Habrá, seguramente, que padecer casi con sangre cada uno de estos partidos. Pero luego valoraremos aún más cada cosa que se obtenga. Mientras tanto, crecen los pibes y los grandes se hacen cargo de la situación. Que el domingo el resultado siga acompañando. Este es el camino.

viernes, 13 de febrero de 2015

Triunfó en el debut

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Con dos tantos de Caraglio, el Fortín de Russo ganó en su primera presentación oficial en el José Amalfitani. En mi parecer, faltó fútbol, orden y juego por las bandas. Se visualizó algún que otro movimiento preparado, pero le falta profundidad al equipo, que generó algunas situaciones, pero que perdió la pelota y hasta su rival de poco peso lo obligó a retroceder en el campo nuestro.

Desde la parte defensiva, los dos centrales no tuvieron grandes problemas con las marcas, pero si con la salida desde abajo. Lo mismo sucedió con Cubero y Jerez que muchas veces intentaron jugarse la individual y generaron situaciones de peligro en el territorio velezano. Esas pequeñas falecias te pueden costar un partido.

Del mismo modo, esa falta de dinamismo en el juego genera el pelotazo constante para que ganen como puedan los dos tanques arriba, pero no siempre ganan de cabeza o la podrán aguantar, cuando dependés de eso constantemente terminás como en el desempate vs Boca: sufriendo por mérito propio.

El equipo en su conjunto no funcionó mal, pero tampoco fue una maravilla. Los volantes externos son la clave para el planteo que quiere Russo. El ingreso de Rolón fue el ejemplo más concreto, ya que el volante le dio oxígeno a la salida de Vélez y se pudo jugar por el piso por un rato. Se desprendió Romero y Cabral en los últimos minutos de juego.

Vélez deberá trabajar en cómo le llegan las situaciones a los delanteros, porque hoy fueron dos cabezazos; pero el problema surge en el momento que no tengas cuándo ejecutar un centro o cuando tu rival esté todo atrás. No depender siempre de los delanteros es regla básica en el fútbol moderno. Por ello, también doy mérito a los cambios a tiempo. Lo importante que es hacer un cambio a tiempo: situación que no entendía el cuerpo técnico anterior y fue muchas veces criticado la falta de respuesta desde el banco.

Fue un partido de 6 puntos. Muchas cosas que mejorar y algunas buenas para resaltar. Ahora el equipo tendrá una semana para trabajar y modificar ciertos errores que se vieron en el Amalfitani. Por eso, fue un triunfo justo y hasta ahí nomás.

sábado, 6 de diciembre de 2014

Lo mejor, los pibes

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El partido frente a San Lorenzo marcó el debut como titulares tanto de Emiliano Amor como de Lucio Compagnucci. Y la prueba fue superada con creces para ambos jóvenes, a tal punto que fueron los dos mejores jugadores del equipo. Se ganaron, con un solo partido, la consideración para que el próximo entrenador los tenga en cuenta.

Lucio Compagnucci, hijo del histórico jugador foritinero, tuvo su primera concentración para este encuentro. Y no sólo tuvo su vez inicial junto al plantel profesional, sino que también le tocó la responsabilidad de reemplazar a Desábato como titular en el mediocampo junto a Romero. No sólo que cumplió, sino que fue el mejor en ese sector.

El volante categoría 95 aportó muchísima dinámica a un mediocampo que padece las transiciones. Cortó, ayudó a Romero, tuvo mucha voluntad, un despliegue enorme y se juntó constantemente con sus compañeros. Con pases sencillos, el “Loco” aportó claridad a la generación de juego fortinero que contó con un Cabral correcto en el primer tiempo y ausente en el segundo. Bien por el pibe.

Por el lado de Amor, no hubo discusión. Fue el mejor jugador de Vélez. Se mostró muy seguro, metió dos cierres al estilo crack y ganó varias veces en el área contraria. Y no sólo estuvo bien en la marca, sino que en la salida, se animó a jugar por abajo y hasta a eludir a algún delantero Cuervo. Una clarísima muestra de personalidad de Emiliano, que luego de tener sus primeros minutos en Varela, hoy mostró que es uno de los centrales con más proyecciones en la cantera fortinera.

Apenas tiene 18 años, un porte físico muy importante, es un producto genuino de la cantera del Club, mostró un temple y una personalidad impresionante en un partido que se planteó chivísimo desde el arranque y no se achicó nunca. Grata y muy feliz sorpresa nos llevamos hoy. Algo es seguro, Amor hoy está para la primera. El lugar que ocupará en el equipo lo dictará la pretemporada.

Se vienen tiempos de cambio en Vélez. Se apostará más aun a las inferiores y, en ese contexto, ver el material que tiene el Fortín lo ponen a uno muy feliz y orgulloso. Porque estos jugadores no salen de un día para otro. A estos jugadores hay que generarlos, formarlos y afianzarlos. Y eso se viene. Generados y formados ya están. Ahora falta que estos pibes (Compagnucci, Amor y muchos otros), se afiancen y nos den muchas alegrías al hincha de Vélez. Y no dudo que así será.

Por Tomás Amerio
Twitter: @AmerioTomas

Todo ha costado

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Realmente fue complicado el pasar del equipo a lo largo del torneo. Pasó de un buen inicio a derivar en un campaña que roza lo mediocre, en cuanto al juego propuesto y a los resultados en cuanto a la cantidad de puntos cosechados.

Vélez perdió y no es novedad. Sabemos que tiene graves problemas a la hora de crear situaciones netas, no tiene la profundidad necesaria para lastimar al rival, pierde la pelota facilmente y la defensa no supo acomodarse, porque no hubo nombres fijos durante el campeonato, lo que provoca cansancio y falta de ánimo en algunos jugadores. Es muy complicado armar un equipo semana tras semana y no repetir esquema o titulares.

Frente a San Lorenzo se mostró la misma actitud que frente a River, sobre todo el primer tiempo. En la segunda parte se notó un cambio notorio en cuanto a la recuperación de la pelota y al manejo de la misma. Claramente hubo incomodidad por parte del equipo velezano en el complemento y lo aprovechó muy bien su rival, que supo leer el cuándo atacar y por dónde.

Vélez deberá plantearse qué jugador deberá venderse, retenerlo o en qué posición deberá jugar; sumado a un posible cambio de cuerpo técnico que deberá hacer magia para manejar tantos pibes de las inferiores. Lógicamente no bancamos el insulto al pibe, pero si debemos fastidiarnos cuando no saben darle un pase a un compañero.

La derrota duele más porque no estará ese jugador que nos dio tanto, que se ha sacrificado por el equipo y ha convertido goles de todos los colores. No le pudieron dar la victoria y la despedida que él hubiese querido. Gracias, Lucas Pratto. Sin vos el equipo perderá potencial, presencia y solidaridad. Muchos deberían aprender de su forma de vivir los partidos. Menos mal que ya terminó el torneo para nosotros, porque no se aguantaba otro partido más de esa índole.

Sebastián Auro (Twitter: @_asebastian)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Una mínima sonrisa

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No quedaba otra. Había que reponerse luego del papelón pasado la semana pasada en Liniers frente a Godoy Cruz. Y Vélez, al menos, mejoró la imagen. La victoria en Varela trae un ápice de calma en el pueblo fortinero y algo de alivio. Por más que no se juegue nada, el prestigio se pone en disputa en cada partido y en cada pelota y hoy el equipo lo entendió.

Desde lo futbolístico, la razón más importante se llama Lucas Pratto, pero por suerte no es la única por la cual el equipo del Turu salió victorioso de visitante luego de 7 partidos. Los tres puntos obtenidos frente a Defensa fueron producto de una mejora colectiva importante, sobre todo el segundo tiempo. A partir del equilibrio que siempre aporta Desábato, Romero pudo soltarse más y asociarse de buena manera con Cabral. Esto permitió al equipo crecer en lo colectivo. Todo esto sumado a Caraglio, que sabe ser telonero de un Pratto que está con todas las luces prendidas hizo de Vélez nuevamente, al menos, un equipo regular. La diferencia la hicieron claramente los dos goles del “Oso”.

Siguiendo con Pratto, merece este y mil párrafos más. Lo de este muchacho es de otro planeta. Está más que claro que el presente de Vélez sin él sería mucho peor de lo que es. Meter once goles en el contexto de un conjunto que no trascendió salvo los primeros cuatro partidos, lo hace digno de ser calificado como el mejor jugador del país, lejos. Y no son sólo los goles. El “Gordo” es el mejor jugador de la Argentina por lo que le da al equipo en todos sus aspectos. Pratto, además de meter goles todos los partidos, colabora en la creación y hasta en la recuperación. Ojalá pueda quedarse, aunque parece difícil.

Por último quiero darle un espacio a Emiliano Amor. Marcador central categoría 95, que no sólo es producto de las inferiores, sino que también es hincha del club. Viene teniendo destacadas actuaciones en la reserva y es un proyecto interesantísimo para ser parte de la zaga central forinera en el corto plazo. La mejor de las suertes para el pibe.

Ahora se viene San Lorenzo. Cumplido el primer objetivo de los 25 puntos, ahora hay que ir por 3 más para cerrar el año de la mejor manera posible. Vayamos al Amalfitani para bancar la parada. Seguramente será el último del Turu como DT. Aplaudámoslo por lo que es y siempre será para Vélez. Luego, comenzará otra historia.

Por Tomás Amerio
@AmerioTomas

sábado, 22 de noviembre de 2014

Se puede caer más bajo

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Triste realidad es la que nos toca a los hinchas fortineros. Debe ser uno de los peores momentos futbolísticos desde hace mucho tiempo. No hay reacción ante ninguna circunstancia y la actitud parece haber quedado en el olvido. Un equipo desalmado, sin ninguna idea y demostrando en casa que se puede jugar peor que frente a Boca, Estudiantes y Belgrano de Córdoba.

Un plantel rodeado de juveniles que no brindan soluciones y referentes que tampoco pueden ponerse la camiseta en todos los partidos. Como le dijo el técnico de Vélez en conferencia de prensa: "esto es un equipo". Es complicado que Pratto siga luciendo su juego sin que le llegue una pelota a los pies o que Caraglio convierta goles cuando tiene que bajar a la mitad de la cancha para buscar una pelota.

Los cambios no generaron ninguna situación peligrosa y no hay respuesta ante la negativa racha que se vive en el grupo. Flores ha probado de todo en el equipo, metió mano por todos lados y si bien ha sido criticado por ello, no hay otra manera de armar un plantel para el próximo año y medio.

Muchas palabras se me vienen a la cabeza, desde bronca, desilusión y nerviosismo. Me imagino que hay jugadores que sienten lo que nos pasa a los hinchas, aunque sean pocos los hay, por eso todavía había una creencia de mejorar, pero hoy perder frente a uno de los equipos más goleados y que, en mi opinión, tampoco han desplegado un fútbol atractivo, perdés tranquilamente y te humillan en tu propio estadio, desfilando con la pelota.

Por Sebastián Auro
Twitter: @_asebastian

viernes, 14 de noviembre de 2014

Rescató un punto y nada más

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Hoy nos acercamos a Rosario con nerviosismo e impaciencia, porque sabía que el Gigante siempre le costó a Vélez y teniendo encima la racha negativa del equipo en condición de visitante. Además, las bajas importantes de Domínguez, Cabral y Desábato complicaron más el panorama.

Vélez no supo encontrar la pelota en el primer tiempo y no fue profundo en el afán de buscar el arco rival. En un análisis general, el equipo de Flores mereció la derrota claramente y si no fuera por el gran día de Sebastián Sosa, la racha de derrotas se hubiese extendido un partido más. Nos costó recuperar la pelota, crear situaciones de juegos peligrosas y la solidificación del juego colectivo.

Lo positivo es que no se perdió y nos llevamos un punto valioso si tenemos que poner las situaciones en una balanza. Si bien, Cubero y Cardozo tuvieron un partido más que aceptable, en el mediocampo había un Romero muy solitario, un Asad perdido, Villalba no tocó una pelota y un Rolón erróneo. El resultado era simple: no tuvimos el balón y no le llegaba la pelota a Pratto y Caraglio - por ello, tuvieron que buscar la pelota más abajo -.

Tanto Flores como Pratto coincidieron que el partido fue trabado y muy difícil de jugarlo, sin embargo el técnico prefirió utilizar el término "parejo" cuando desde la platea se observó otra cosa. Se deberá trabajar mucho con los chicos que piden pista hace rato, pero que ingresan en un momento tenso y confuso para nuestro club.

Además, quieran o no, la situación política también juega en contra. El juego de visitante no mejoró, pero se rescató una unidad. Lo único en esta noche hermosa en Rosario.

Por Sebastián Auro
Twitter: @_asebastian

lunes, 10 de noviembre de 2014

Es una cuestión de actitud

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El primer tiempo de Vélez demostró que podría haber peleado un poquito más arriba de lo que está actualmente. El mediocampo, con ayuda de los delanteros, presionó el mediocampo y a River le costó tener la pelota. El plan que elaboró el Turu Flores durante la semana. De hecho, la llegada del gol de Caraglio fue motivo para ilusionarnos de llevarnos los tres puntos en casa.

Sin embargo, River tiene esa fortuna de campeón que la vienen aprovechando hace tiempo y logra empatar tras una serie de rebotes que los nuestros nunca pudieron despejar. Recordar que ese corner viene de un error de Sosa por no tomar la pelota con sus manos y generar otra situación de peligro. A pesar del empate, Vélez nunca fue menos que su rival. No se achicó, le jugó de igual a igual y hasta tuvo el segundo en los pies de Pratto.

La entrega, el sacrificio, las ganas, el sentir que cada partido es una final, el sentir de uno y de otro en el campo y un mismo objetivo. Los primeros 45 minutos fueron buenos, porque si nos tenemos que meter en el juego, tirarle pelotazos a los delanteros y arreglate tampoco es la idea que tuvo el cuerpo técnico en la temporada.

Sorprendió el rendimiento de Asad sobre un costado, el de Caraglio yendo al piso y la vuelta de Pérez Acuña a la titularidad tras sentir molestias la semana pasada.

¿Errores? Muchos, los de siempre. Pero todos sentimos que la actitud fue otra, porque el rival lo ameritaba. Si bien el mediocampo recuperó fácil, también nunca generar juego sencillamente como estábamos acostumbrados. Y la defensa sigue teniendo dudas en las salidas: Sosa-Cubero y Cubero-Domínguez. El puesto a Poroto le podrá sentir cómodo, dentro de la cancha se ve otra cosa.

Se empató, no se perdió (como muchos pensaban) y se pudo haber ganado. Volvió Caraglio al gol y habrá que jugar de esta manera para los partidos restantes. Aún los 30 puntos están dentro de los planes del DT.

Por Sebastián Auro (Twitter: @_asebastian)

sábado, 1 de noviembre de 2014

El precio de ser necio

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Pasan las fechas y la película se repite. No por los resultados, sino por los rendimientos. Los partidos con Olimpo y Banfield fueron dos victorias importantes, pero que mandaban mensajes claros. El equipo sufre un desequilibrio, una anarquía y un desorden que había que resolver. Y el entrenador no pudo leer esas cosas ni la primera ni la segunda vez.

Luego del encuentro con Olimpo, la euforia del 4-1 hacían nuevamente ilusionar a algunos, pero se veían claras situaciones que no iban a durar mucho. Se notaba la falta de contención en el mediocampo y que el equipo estaba muy endeble en lo defensivo. Se imponían cambios pese a la victoria y el Turu elgió pasar por alto eso y repetir el equipo. ¿Qué pasó al encuentro siguiente? Le duramos un tiempo a Racing. El partido se definió en los primeros 45 pese a la levantada del segundo tiempo claramente por un retraso intencional del rival.

Sin gente que sepa hacer las bandas (Ferreira y Caraglio ocuparon esos lugares), el equipo iba a quedar muy desbalanceado. Y así fue. Lo que pasó fue que la victoria frente a Banfield –al igual que con Olimpo- volvió a tapar todo. Vélez no jugó un buen partido frente al “Taladro” pero el hecho de ganar dio más aire y, nuevamente, el técnico repitió su error.

Pese a todo, nadie imaginaba estar a los 15 minutos 2-0 abajo. Pero así fue. Hoy Vélez le duró al último del campeonato menos que lo que le duró a Racing. Todos sabíamos que, por falencias del propio “Fortín”, el encuentro estaba terminado luego del segundo gol local. ¿La suerte estuvo del lado de ellos? Sí. ¿Fueron efectivos? Si, muy. Pero el partido estuvo mal preparado de antemano. Lo que hicieron todos esos factores sólo fue acelerar algo que de antemano se veía que podía pasar.

Habrá que ver qué pasará la semana que viene. Visitará el Amalfitani nada menos que el puntero e invicto del torneo. Malísimas son las sensaciones que dejan el partido de hoy de cara a lo que viene. El equipo debe encontrar el rumbo para poder terminar lo más decorosamente posible este torneo. Por como viene la cuestión (jugadores bajísimos y un entrenador totalmente desorientado), parece muy difícil que esto se enderece antes del año que viene

Por Tomás Amerio
Twitter: @AmerioTomas

sábado, 25 de octubre de 2014

Ganamos y punto

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Hubo momentos en el torneo en los que, por más que estuvieras un poco lejos, un buen resultado podía llegar a posicionarte para pelear si es que estabas por la mitad de tabla. Este no es uno de esos momentos. El tren del campeonato ya está lejísimos para Vélez y por más que se ganen todos de acá al final la lucha por el título es demasiado improbable.

 Pero claro, una victoria es una victoria. No hay que desconocer que es importante siempre sumar de a tres por más que no traiga consecuencias en lo inmediato de cara a la lucha por el título. Y Vélez hoy consiguió eso. Una victoria que suma más para lo anímico que para lo numérico.

Más allá de ganar, el cómo siempre es importante. Y hoy “El Fortín” no mostró su mejor versión ante un desdibujado Banfield que nunca supo como hacerse camino al arco de Sosa. El equipo del Turu fue siempre con muchas ganas y, por momentos nada más, con algo de fútbol. Con eso (y Pratto) le alcanzó para ser claro ganador del encuentro.

Hay muchas aristas para analizar. Comenzando por el esquema. Todavía no llego a entender cómo formó Vélez hoy. Hubo momentos en los que Caraglio terminaba como 3 bis y Pratto retrocediendo casi hasta la medialuna. Los roles no estaban claros y eso hizo que se viera un equipo totalmente desordenado. Faltó claridad con la pelota e ideas a la hora de atacar. Los buenos primeros 20 minutos de Cabral no alcanzaron para crear juego, Brian Ferreira sigue alternando buenas y malas en una posición que no siente y Cáseres sólo pudo hacer provecho de su velocidad en una jugada que terminó definiendo Pratto.

En segundo orden, el ya mencionado lugar que ocupó Caraglio. El sacrificio de Milton para con el equipo fue terrible. Arrancaba de wing izquierdo y terminaba al lado de Papa cuando el equipo retrocedía. Pero claro, no es lo que mejor hace. Eso lo desgastó y cuando tuvo chances para definir no logró aprovecharlas.

El desconcierto de Vélez llegó en el segundo tiempo con los cambios. Las entradas de Asad, Cardozo y Vázquez no hicieron más que retroceder al equipo en la búsqueda de una tenencia que nunca estuvo. “El Fortín” terminó jugando 4-4-2 con un central (Cardozo) de lateral, un enganche o volante central (Asad) haciendo la banda, un centrodelanteo (Vázquez) de mediapunta y un lateral (Papa) de volante izquierdo.

La victoria viene bárbaro para tener una semana más tranquila y trabajar mejor. Pero no deben desconocerse varios desajustes que tuvo el equipo a lo largo de los 90 minutos y que no se notaron por la negligencia de un rival muy pobre. Hay que trabajar para mejorar de cara a lo que viene. Hoy, Vélez se llevó una victoria y nada más.

Por Tomás Amerio (Twitter: @AmerioTomas)

domingo, 19 de octubre de 2014

Lo perdió de entrada

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Las numerosas sensaciones que tenemos luego de otra derrota están a la altura de la realidad del equipo y la controversia generada a partir del juego denotado en el torneo sigue sorprendiendo cualitativamente.

No puede entender cómo un equipo puede salir tan desordenado y contraído en el primer tiempo y salir en el segundo con una versión totalmente distinta en cuanto al deseo de buscar el descuento. Si bien Racing retrocedió en campo y le entregó la pelota a Vélez, el equipo de Flores nunca supo generar situaciones en cantidad para lastimar al local.

En Gimnasia, el técnico mencionó que no se puede caer más bajo en cuanto al rendimiento. Claramente el primer tiempo fue una demostración o un deja vú de aquellos partidos. Ni siquiera las ganas de Pratto o Cáseres (que ingresó más tarde) pudieron revertir la situación del partido, y con esto no me refiero a cambiar el trámite, sino a la actuación futbolística de algunos jugadores.

Hoy se sintió la falta de Desábato en el mediocampo y la apertura por izquierda que le otorga Correa al esquema del técnico. Ferreira, de buen partido, no se adapta al juego de este Vélez y Rolón se lo vio muy perdido en campo.

Sin embargo, la preocupación pasa por el sector defensivo. En el primer tanto de Racing, aunque tuvo una cuota de fortuna, la banda izquierda la pierde completamente Emiliano Papa, quien también perdió su posición en varias oportunidades. Y el segundo, tras la pérdida del balón en mitad de cancha, Cubero pierde en habilidad y en velocidad frente a Bou, que convierte en el primer palo (posición que le corresponde al arquero Sosa).

Errores graves en cuanto a los pases, a la dinámica esquemática y una posesión que no sirve a la hora de atacar. Hoy, Vélez perdió en todo sentido frente a un Racing sólido, concreto, eficiente y con mayor inteligencia. Flores deberá plantearse varias cosas en su mente y retomar conceptos básicos. Lo cierto, es que el equipo sigue sorprendiendo porque cada partido fin de semana nos da una temática distinta para hablar.

Por Sebastián Auro
Twitter: @_asebastian

sábado, 11 de octubre de 2014

Un poco de aire

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El público necesitaba una victoria, pero más la precisaban los jugadores y cuerpo técnico, porque luego de la derrota con Boca en la Bombonera nada fue lo mismo. El sabor amargo de aquel partido, que todavía nos duele, provocó el desenlace que conocemos: un Vélez que no pudo sumar de tres hasta hoy.

Si bien el equipo convirtió, tomó confianza y se sacó la mufa, todavía hay cosas para trabajar y prestar atención. El descuento de Olimpo demuestra que todavía hay que recuperar la convicción y la seguridad de las primeras fechas. Por otra parte, la polifuncionalidad de los jugadores se tendrá que ver en más de una ocasión, sobre todo en el esquema planteado por el técnico. El triple 5 aún no se consolida y eso es un problema para el mediocampo. A veces la lógica designa que si vos ubicás mucha gente en el medio, vas a tener la posesión de la pelota en ese sector, pero hoy hubo muchos huecos y se notó.

Los puntos altos de Seba Domínguez, Ariel Cabral y Lucas Pratto fue clave a la hora de crear juego desde abajo. Muy seguros con la pelota y con mucha ambición en el afán de recuperar la pelota. También el trabajo de Caraglio estuvo aprobado junto a Emiliano Papa y Pérez Acuña.

La calidad de juego de Olimpo no es de lo mejor del torneo ni tampoco sus nombres marcan una impronta a la hora de enfrentar al equipo bahiense, por lo que la victoria de hoy se deberá tomar como un envión anímico y no con un conformismo o un deber presente. Se vienen fechas muy complejas en canchas difíciles, no obstante el Turu debe tomar nota de todos los detalles y ser puntual en los errores de hoy.

Es importante marcar tantos, que se gane por goleada, que haya buen juego y que la confianza se empiece a recuperar, pero el trayecto aún es largo y las expectativas impuestas por los mismos jugadores es alta: terminar peleando el torneo.

Desde nuestro lado, aunque a veces realizamos un análisis cruel, debemos decir que el árbol no debe tapar al bosque, porque los partidos que se jugaron de visitante post-Boca han sido alarmantes y han denota un juego desarticulado, pero aún creo que el equipo tiene jugadores para que nuestro equipo esté molestando arriba.

Por Sebastián Auro
Twitter: @_asebastian

viernes, 3 de octubre de 2014

Por favor, reaccionen

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Lo que pasó en el partido ya ni hace falta que lo cuente, lo sabemos todos. La situación de Vélez es cada día más difícil. Antes era sólo desde el banco, pero ahora ni los jugadores encuentran respuestas. Ya este equipo ni siquiera es ese conjunto de individualidades que era antes, porque el nivel es bajísimo. Y era lógico que pasara.

Cambian los nombres, el sistema y la cosa no cambia. Evidentemente la culpa no es sólo de Domínguez o Cubero, como injustamente algunos creen. Ni tampoco la salvación es Pratto, como tampoco muchos otros pensábamos. Esto es más profundo, más complejo. Falta trabajo. Vélez pierde todas las pelotas paradas, físicamente no responde, tácticamente se desordena todo el tiempo y anímicamente está en su peor momento desde la época de Tocalli.

¿Se acuerdan de ese equipo que ganó los primeros cuatro partidos? Bueno, todavía lo estamos buscando. ¿Qué habrá pasado? Sólo ellos lo saben y sólo ellos pueden salir de esto. Está claro que la cosa así no camina. Está claro que algo debe cambiar. Me duele ver un Vélez que no sabe a qué juega, porque no lo sabe. Me duele ver cómo jugadores como Domínguez o Cubero dejan la imagen que están dejando. Y digo Cubero también porque esto viene desde hace mucho tiempo, no sólo hoy con esta derrota durísima. Me duele sentir que lo mejor que nos puede pasar es que se termine el torneo. Me duele, amigo. Y mucho. Pero es la verdad. Hoy lo mejor que nos puede pasar es que esto se acabe y comenzar de nuevo.

Sólo una cosa le ha agregado Vélez a sus derrotas estos últimos encuentros y es que cada día sus rivales lo superan más. Hoy Gimnasia debió ganar por más goles, como también lo mereció Estudiantes y como también lo mereció Rafaela (pese al empate), Belgrano y Boca. Lejos quedamos de aquel merecimiento frente a Newells.

¿Cómo bajar la bronca? No se puede. Sólo se va a ir esto luego de que vuelva esa victoria que se está haciendo rogar desde hace seis encuentros, pero que el equipo no hace nada para que vuelva. No sabe buscarla y, lejos de eso, merece cada partido que pasa perder por más goles. Ojalá esto cambie. Por ahora parece difícil. Mientras tanto, nosotros sufrimos con una situación de la que no parece haber salida en el corto plazo.

Por Tomás Amerio
Twitter: @AmerioTomas

viernes, 26 de septiembre de 2014

Aplazados

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Bueno, ya está. Hoy Vélez se despide del torneo. Sabíamos claramente que a priori era un semestre que venía complicado. Se fueron muchos apellidos, llegó uno solo, un equipo un tanto desgastado y muchos pibes con rodaje para tapar los huecos que habían quedado vacíos.

El tema es que este Vélez, este equipo diezmado, arrancó ganando sus cuatro primeros partidos. ¿Y cómo no te vas a ilusionar con 12 de puntos de 12? Pero debe haber sido un espejismo, un atisbo de lucidez, un mero arranque con fuerza y no más que eso. Porque todo el juego y los goles de las 4 primeras fechas se esfumaron en estos últimos 5 partidos. Vélez es otro equipo, juega a otra cosa, y no se explica ni se entiende como el mismo conjunto puede caer tanto en su nivel de juego de una semana a otra, o de un mes a otro. Los jugadores son esos que hace 30 días le hacían 4 a domicilio a Independiente, y hoy, estos mismos muchachos hacen parecer difícil darse un pase a dos metros de distancia. ¿El motivo? Desconozco.

Y hablando desde este desconocimiento, voy a nombrar algunas de las cuestiones que ya estoy cansado de ver. Estoy cansado de ver que cada centro que cae en nuestra área es una chance de gol del rival, sea jugada con pelota parada o en movimiento. Es simplemente inconcebible que no se pueda ganar de arriba NUNCA. Estoy cansado de ver que cada vez que nos presionan en serio, el equipo no se la banca. Porque no se la banca… Nos apretan en mitad de cancha y perdemos la pelota, es así de simple. No le busque la vuelta porque no la va a encontrar. Los jugadores de Vélez son endebles, parecen frágiles, no se bancan la presión. Son todos muy técnicos, y buenos jugadores, pero en cuestión de actitud, nos falta. Y quiero salvar de esto a Desábato y a Romero, que dejan la piel siempre. Kolacha vive tapando huecos y corriendo a todos, y el perro intenta jugar siempre, pero no alcanza.

Estoy cansado de depender todos los partidos de una súper jugada de Pratto para ganar un partido. Estoy podrido de ver eso. Si Pratto no está, ni hablemos de un triunfo, ni de hacer un gol. Y si Pratto está, dénsela todos a él y a sentarse a ver como encara, pasa a 5, amaga al arquero y la mete. Basta. Además de Pratto hay otros 10 tipos que no le hacen un gol a nadie. Porque Caraglio entró bárbaro, le hizo un golazo a Tigre y basta para mí, basta para todos. Milton tiene mucha voluntad y juega muy bien de espaldas, pero tiene un casi nulo poder de gol.

Y estoy cansado, estoy harto de dar ventajas en el fondo. Más allá de la pelota parada. Vélez da ventajas en la defensa, gente. ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? Porque yo a Cubero lo adoro, es mi capitán, el gladiador, el hombre de los 500 partidos y lo quiero como a mi vieja. Pero si Fabián da ventajas sobre su sector hace ya algún tiempo, cualquier equipo que te ponga un jugador habilidoso por su sector, sale aventajado. Fabián nos ha dado muchísimas alegrías, pero, y afrontémoslo de una vez, y me incluyo en esto, no está en un nivel aceptable para seguir ocupando su lugar. Y, repito, soy el primer dolido por esto. Pero yo no vivo del pasado, yo quiero presente, y el presente de Cubero es malo. Domínguez está en la misma situación. Sebastián es un hombre de bien, un excelente jugador, pero no puede seguir jugando en este nivel tan bajo. Es realmente pobrísimo su rendimiento. Pierde de cabeza, le ganan en velocidad…

En fin, Vélez tiene que serenarse. Quizá yo también este alterado y deba serenarme. El campeonato está lejos, casi inalcanzable. Es tiempo de bajar las revoluciones, intentar ordenarse y, desde la tranquilidad y la no presión, recuperar un juego equilibrado y que permita volver al triunfo para recuperar la confianza.

“Jugamos un primer tiempo mediocre y un segundo tiempo malo” declaró Pratto apenas terminado el encuentro. Y cuánta razón tiene. A trabajar, muchachos.

Por Alan Rosenfeld Twitter: @RosenfeldAlan

sábado, 20 de septiembre de 2014

Cosa de chicos

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Todos sabíamos que iba a ser así este torneo. Esos doce primeros puntos sobre misma cantidad de unidades jugadas fueron una golondrina que no hizo verano en Vélez. Producto de un equipo plagado de pibes, con pocos referentes y para colmo su mejor jugador lesionado, el “Fortín” padece de una inestabilidad constante cual electrocardiograma por la lógica razón mencionada antes. Muchos jugadores del plantel son juveniles.

El partido de hoy con Rafaela es un termómetro de lo que va a seguir pasando todo el torneo. Hubo momentos en los que el rival abrumó a Vélez, momento es los que el trámite fue parejo y otros instantes en los que el equipo del Turu logró conectar algunas jugadas para llegar al arco rival. Pero sin Pratto, Caraglio solo arriba no puede y Correa no es delantero. ¿Cáseres? La rompió en reserva. Vaya uno a saber por qué no tiene minutos. Mientras tanto, Yamil Asad –hoy titular- entró en esa meseta en la que parece también inmerso Leo Rolón. ¿Son buenos jugadores? Sí. Pero son jóvenes y es lógico que tengan altibajos.

Por otra parte, ya parece una fija que desde el banco la cosa no camina. Flores no encuentra respuestas para torcer el rumbo de los partidos. Esto quedó más expuesto aún con la ausencia de Lucas Pratto, quien necesitamos que regrese lo más rápido posible. Vélez tiene una sed que solo el “Oso” puede saciar.

El pronóstico para este Vélez es más que reservado. No está en terapia intensivia, ni siquiera en intermedia. Porque lo que está pasando era predecible y, en el peor de los casos, podría quedar a cinco unidades del líder. Y en este fútbol en el que cualquiera le gana a cualquiera, eso es muy poco.

Banquemos esta parada. Banquemos a estos chicos que dan todo lo que tienen y más por la camiseta para poder sacar esta situación adelante. Si Vélez sacó 2 de los últimos 12 es porque no pudo sacar más. Tiene los puntos que merece. Todavía puede pelear, pero puede que no pelee. Este es un torneo totalmente impredecible. Sólo una cosa es clara. Para estar ahí arriba, el Fortín necesita a Pratto. Sino, imposible.

PD: Me pone muy contento que estén saliendo tantos chicos del club y que se nota que tienen proyección a futuro. Este es el momento de probarlos dado que no hay descensos.

PD2: Más allá de todo lo que pasó entre él y Vélez, ojalá Jonás Gutiérrez tenga una pronta recuperación y pueda volver a las canchas.


Por Tomás Amerio
Twitter: @AmerioTomas

domingo, 14 de septiembre de 2014

Entre Grillos y picantes

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En Buenos Aires no deja de caer agua, y en Córdoba no se nos cayó una idea. Pálido y apático partido de Vélez, que cayó derrotado sin atenuantes ante Belgrano, que fue, a su manera, superior al conjunto fortinero.

 Como juega Belgrano ya lo sabe cualquiera. No tiene fórmulas secretas ni tácticas desconocidas. El equipo de Zielinski apuesta al contragolpe y a la potencia de sus delanteros. Y si a los 17 minutos se encuentran con un gol, la tarea se les simplifica ampliamente. Sosa tuvo su cuota de responsabilidad en el único tanto del encuentro, es cierto, pero es menester aclarar que aquel fue el único gol por las tres o cuatro tapadas magistrales que realizó el golero uruguayo en el segundo tiempo. El resultado mereció ser más amplio para los celestes y el único impedimento para que ello ocurriese fue Sebastián Sosa. Sería injusto caerle a él por el largo rebote que dio, aunque es cierto que últimamente está dejando algunas dudas en el arco que antes no existían.

¿Y cómo jugó Vélez? Decididamente mal. Nunca encontró el partido, ni la forma de lastimar a su rival. A mi forma de entender, el encuentro, de entrada, estaba mal planteado. Infinitas veces se ha demostrado que este Vélez no sabe ni puede jugar con un solo delantero. Le cuesta, no se lo abastece como sería necesario, y además, de esta manera, se acumula gente en el medio campo innecesariamente. ¿Para qué tres volantes centrales? Si con dos alcanza…

Vuelve a ocurrir que Lucas Romero no tiene una posición definida. Lucas es 5, y si no puede jugar en ese puesto no se siente cómodo y no da lo mejor de sí. Si no hay lugar para que juegue, deberá esperar en el banco, pero para ocupar el lugar que ocupó él hoy había mejores nombres, como el caso de Yamil Asad, por ejemplo. De igual forma, creo que el turu Flores debería haber alineado el equipo con dos delanteros, pero analizar situaciones hipotéticas no es lo que me compete.

En los primeros 45 minutos Vélez no pateó al arco. Directamente. No hizo nada parecido siquiera a una aproximación al arco rival, un bodrio. Y tampoco fue demasiada la diferencia en el segundo tiempo. Si manejo más la pelota el Fortín, y se lo vio mejor parado en campo con la entrada de Asad por Romero, pero la posesión de pelota es esa intrascendente a la cual, por momentos, ya nos hemos acostumbrado a ver. Pases laterales de aquí para allá, sin explosión, sin sorpresas. Así es imposible entrarle a un equipo que se defiende siempre, y que encima va ganando.

Si Pratto no está, hay que rebuscársela. Falta el mejor jugador del equipo, si, y se nota, también, pero debe haber otros recursos. Cualquier equipo que aspire a algo debe tener un funcionamiento más allá de los nombres, y hoy por hoy parecería que con Pratto viene el funcionamiento. No debería ser así.

Con la entrada de Nanni, Vélez se volcó más ofensivamente y buscó el gol sin un ápice de idea de cómo llegar a conseguirlo. Si tenes dos tanques hay que tirar la pelota al área, y a Papa cada vez le cuesta cada vez más levantar un centro, y si Rolón no está inspirado, todo depende del desequilibrio de Correa, que hoy no estuvo en su mejor nivel.

Quizá el ingreso de Cáseres podría haber resultado más provechoso por como se venía dando el encuentro, pero una vez más, sería plantear un caso hipotético.

Aún en la derrota pueden rescatarse cuestiones positivas. El debut de Fausto Grillo, tras la baja del lesionado Cardozo, me ha dejado complacido. A Fausto se lo venía viendo en un gran nivel en reserva y no ha decepcionado en lo más mínimo. Personalidad y criterio para defender lo destacan como uno de los mejores jugadores del Fortín, además de que salvó un gol casi hecho sobre la línea.

Además, el ingreso por primera vez en primera división del chico Sebastián Martelli, de tan solo 18 años. Casi no tocó la bola, pero ver a un pibito con la camiseta de nuestro club siempre es motivo de orgullo.

Como conclusión, queda decir que todavía no hay nada definido. Se lleva disputado menos de la mitad del torneo, y si bien Vélez dejó escapar puntos importantes en estas tres fechas, sigue al acecho de las primeras posiciones. Es cierto también que para intentar pelear, habrá que replantearse algunas cuestiones, desde la preparación táctica del equipó, hasta los rendimientos personales de cada jugador. Quiero ver a un Vélez decidido a ganar siempre, y eso debe estar reflejado primero en los nombres que juegan, y segundo, en la actitud de esos nombres, actitud de la que no dudo, está presente siempre.

Por Alan Rosenfeld
Twitter: @RosenfeldAlan

sábado, 6 de septiembre de 2014

Cuestión de actitud

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Reacción. Es la primera palabra que se me ocurre para graficar el partido de hoy. No es fácil recibir un cachetazo del tamaño del que recibió Vélez el domingo pasado y tener que salir hoy a jugar ante tu gente, y de la forma que se jugó. ¿Por qué no se pudo hacer esto mismo ante Boca? Nos preguntamos todos. ¿Sirve cuestionárselo o damos vuelta la página? Creo que este grupo se merece que demos vuelta la página. Hoy quedó demostrado en el estadio más hermoso del mundo que este Vélez está para algo serio.

No era cualquier rival el de hoy, más allá su cuestionable planteo, el cual a mi entender iba claramente a favor del empate. Newell’s nos complica siempre y, en la previa, esta no iba a ser la excepción. Pero este conjunto que nos enfrentó hoy no tuvo nada que hacer ante los 11 fortineros que salieron a la cancha decididos a darle una alegría a su gente.

Vamos a hacerlo simple. El partido de hoy no se ganó porque la pelota no entró en el arco. Y aquí vendrán los fundamentalistas del fútbol a decirme que si no hay gol no sirve. Disiento totalmente de quien opine esto. Vélez jugó para ganar el partido, dispuso de ocasiones de gol claras y la pelota no entró por ineficacia de los definidores o por buen desempeño del arquero visitante. Punto. Y a mí, más allá de pensar que se pudieron haber perdido dos puntos por cómo se dio el juego, me dejan tranquilo varias cosas del equipo, entre las que destaco la solidez defensiva, que incluyó un partidazo de Cubero, anticipando siempre a su marca y subiendo muy bien al ataque, del alto nivel mostrado por Domínguez y Cardozo, que vuelve a demostrarnos que tiene de sobra para ser el central de Vélez por mucho tiempo, el partidazo de Cabral, con un rendimiento que sigue sorprendiendo propios y extraños, el coraje y la habilidad descarada de Correa para encarar siempre hacia adelante y salir bien parado…

Si nos ponemos a analizar el partido más allá del resultado amargo, hay muchísimos puntos rescatables de este Vélez y que no merecen ser pasados por alto solo porque la pelota no tocó la red. Van 6 fechas y los resultados son altamente alentadores. El funcionamiento del equipo es claro y se sabe a qué se juega. Y aún sin Pratto, el jguador más desequilibrante, se demostró que se puede crear fútbol y situaciones nítidas de gol.

Cabe remarcar algo relevante que dejó la salida de Pratto, y es que el equipo no se cayó ni dejó de buscar, cuando muchas veces creemos que dependemos del 12 para desequilibrar de mitad de cancha para adelante. Es otra muestra de carácter en este conjunto dejar en evidencia que se puede jugar sin Lucas, aunque esperemos que no sea necesario y esté presente ante Belgrano.

La actitud está, el fútbol también. Siguiendo este camino, los goles y los triunfos llegarán solos.

domingo, 31 de agosto de 2014

Cachetada a tiempo

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Duele la derrota. Cala hondo en el hincha, y, no me cabe ninguna duda, en los jugadores y el técnico. Duele perder pero no por la caída en sí, sino por la forma. El equipo que hoy fue derrotado en este estadio cuyo nombre ya nos estremece oír no tuvo nada del conjunto que sumó 12 puntos de los 12 disputados hasta el día de hoy. Vélez fue siquiera una sombra de lo que en realidad es y de lo que nos mostró que puede ser a lo largo de este torneo. Tres remates al arco a lo largo de 90 minutos dan clara vista del pobrísimo rendimiento de los comandados por el Turu Flores en esta tarde noche en la Boca.

Cualquiera que se prendiera a la tele sin saber quién jugaba habría apostado a que Boca era el puntero que venía con puntaje perfecto y Vélez, un equipo sin alma que vagaba por el fondo de la tabla. Los roles estaban claramente invertidos. Los locales salieron desde un primer momento a buscar la victoria con una actitud que no había aparecido en los últimos partidos de Bianchi como dt. Creer o reventar. Los de Liniers nunca encontraron el funcionamiento que había aparecido en grandes pasajes de los cuatro encuentros previos a este. Desde el mal partido en defensa, con una llamativa pobre actuación de Cardozo, pasando por la incapacidad del medio campo para conectar varios pases seguidos, en buena parte debido a la presión asfixiante que proponía Boca, y el poco peso ofensivo, Vélez nunca pudo inquietar a su rival a lo largo del encuentro y se fue ganando a los vestuarios en el entretiempo solamente por la excelsa pegada de Correa, que la clavó al ángulo en el único tiro al arco en esos primeros 45 minutos.

Es difícil de analizar este partido puntual por el contexto. Está claro que la cancha de Boca nos condiciona, y el que diga que no, miente. A Vélez le cuesta horrores no solo ganar en la Bombonera, sino también conseguir un buen funcionamiento. Este Vélez es claramente superior a Boca. Entonces, ¿por qué no se pudo plasmar esa superioridad en el campo? Bueno, acá está la cuestión, queridos lectores. Sería bueno saber que factor es el que nos condiciona tanto a la hora de visitar al club de la ribera.

Como dije al principio, no me preocupa haber perdido. Tener 12 puntos de 15 es un comienzo por demás alentador, y que casi nadie esperaba. El Turu encontró el equipo, que hoy no anduvo, pero que seguirá jugando más allá del cambio de Caraglio por Nanni. Milton tuvo un partido correcto, pero se nota que debe regular su esfuerzo físico para jugar los 90 minutos. En ese sentido, creo que puede ser más gravitante entrando en los segundos tiempos que arrancando el encuentro como titular, pero quedará a consideración del técnico.

No hay que perder los estribos. Perdimos un partido de cinco. Se perdió mal y ante un rival menor, pero el sábado ya hay revancha y será en casa, con nuestra gente. Lo de hoy es una cachetada y servirá para no creer que somos los mejores, y esta clase de golpes es mejor recibirlos a tiempo.

Por Alan Rosenfeld
Twitter: @RosenfeldAlan

jueves, 28 de agosto de 2014

El domingo cueste lo que cueste

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Un premio al sacrificio, a la entrega, a los golpes recibidos, a las faltas no cobradas y a la intensa búsqueda de los tres puntos. Vèlez ganó, no goleó, pero me gustó.

Como sucedió en cancha de Tigre y en la victoria frente a Independiente, hoy el Fortín se lleva un triunfo valioso, no sólo por los tres puntos y la punta del torneo, sino que también por el buen nivel futbolístico y la regularidad que mantuvo en las cuatro fechas disputadas.

Lanús siempre es un equipo complejo, estructurado y con buen juego. Esta noche, demostró que jugó a tirar pelotazos y buscar el error de nuestros defensores. Facundo Cardozo y Sebastián Domínguez han levantado el nivel con respecto al torneo pasado. Será como mencionó Cardozo, era una cuestión de acostumbrarse a su compañero y se nota. Fueron un verdadero Fortín. Esto sumado al buen nivel de Emiliano Papa y a la presencia de Cubero.

La sorpresa de la noche se la llevó Ariel Cabral, quien no tuvo demasiado protagonismo en el mediocampo de Vélez, pero fue el mejor partido del año para el volante. Se notó la entrega, la creación y la personalidad. Queremos seguir viendo a éste Cabral: el que se enoja, el que ordena, el que releva a sus compañeros.

Dos cuestiones más se dieron en el partido: la pésima actuación de Federico Beligoy y el nivel de nuestra figura, Lucas Pratto. Vayamos por parte.

El árbitro inclinó el partido faltando 15 minutos. No cobraba las faltas, las divididas eran para los granates y la pierna en alto solo se pitaba para los que tenían una V azulada en el pecho. Fueron hechos encadenados y groseros los que desencadenaron el enojo del público fortinero.

Finalmente, ya no hay palabras para describir a nuestro emblema, nuestro ancho de espada y nuestra esperanza a lo largo del torneo. El Oso Pratto está en un nivel fenomenal y, en contra de las críticas, tiene la cabeza puesta en nuestro club. El tanto que convirtió es la inyección anímica para seguir peleando la punta y seguir manteniendo el envión futbolístico.

Se viene Boca en la Bombonera. Siempre nos costó. Los mejores Vélez de los últimos años no han podido sacar resultados favorales y eso está en la mente del pueblo velezano. Se enfrentará a un Boca golpeado, sin DT y con problema dirigenciales. Qué ansiedad y temos al mismo tiempo, ya que no quiero pensar en una mano negra para bajar a Vélez. Pero esperemos que vayamos con toda la fe y el buen nivel de los jugadores y conseguir, después de 6 años, un triunfo en esa cancha.

Por Sebastián Auro
Twitter: @_asebastian

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